Masters

Adam Scott es un justo ganador del Masters 2013

Nuestra elección del jugador más destacado de la cuarta jornada de la 77 edición del Masters para ser el jugador Balneario de Mondariz no puede ser otro que el ganador, y primer australiano en proclamarse campeón del Masters: Adam Scott.
Siempre se dice que el Masters no comienza hasta la segunda vuelta del domingo, pero esta vez se demoró algo más porque el verdadero espectáculo de esta última jornada no llegó hasta que Adam Scott y Ángel Cabrera llegaron a su hoyo 18.
Por el camino se fueron quedando los favoritos. El primero Brand Snedeker al que hoy simplemente no le salían las cosas y hasta lo pudimos ver fallar un putt bien corto, de esos que hasta nosotros nos duele fallar. Hoy no estaba la victoria para él. Tampoco estaba para Tiger Woods, que nunca se metió en la vuelta que hubiese necesitado para poder luchar por la victoria.
Quizás es Jason Day fue el jugador que dejó mejores golpes en la jornada de hoy hasta el desenlace en el hoyo 18. Para la memoria, la sacada de búnker del hoyo 2, que embocaba para eagle y otra sacada de búnker en el hoyo 12, que no me cansaré de verla una y otra vez. Hubo un momento, que pareció que este Masters estaba para él, pero el bogey en el 16 empezó a alejarlo de la ansiada Chaqueta Verde. Es joven, con juego más que suficiente para ganar aquí, a lo que sin lugar a dudas ayuda su inmejorable actitud en el campo. Eso sí, si tuviese 14 años, no sería raro que lo penalizasen por juego lento.
Adam Scott había fallado tantos putts a lo largo de 17 hoyos que no nos dejaba ver la cantidad de buenos tiros que había pegado. Sólo recuerdo un gran putt de Adam Scott hoy antes de llegar al 18, que fue en el hoyo 3. En el resto de greenes, fueron intentos no embocados. No obstante, hay veces que la diosa fortuna tiene que sonreír para que alguien se convierta en campeón y esta vez, Adam Scott la vio en el hoyo 13, cuando su bola se quedó colgando de las hierbas, en vez de irse a la ría. Así es el golf y pequeños detalles pueden marcar la diferencia.
Llegó el hoyo 18 y Adam Scott tenía un putt para ganar, pero eso significaba que tenía que embocarlo, algo que parecía extraño que consiguiese. Pero esta vez no falló, la metió y por un momento se vio ganador de este Masters. No contaba que el jugador argentino, Ángel Cabrera, que estaba viendo todo esto desde la calle del 18, pudiese ya arrebatarle la victoria.
Un Ángel Cabrera que durante la primera vuelta pareció controlar a la perfección su golf, pero que cuando comenzó el Masters por la segunda vuelta, las cosas se empezaron a torcer. Bogey al 10 y una bola al agua en el 13, con bogey posterior, hacían ver que la chaqueta verde se escapaba, pero un birdie al 16, le acercaba nuevamente a ella. Eso sí, con la condición de hacer birdie en el 18, algo que nunca había conseguido como recordaba un rótulo de la CBS, pero el Pato Cabrera, no falló esta vez y pegó un tirazo, dejando la bola a medio metro. Habría desempate. Empezaba la magia.
El primer hoyo de playoff fue el 18, donde ambos jugadores rompieron la calle, cuando otros habríamos roto varios árboles del tubo que tiene esa salida. Ellos no, se dejaban sendos tiros desde hierba segada al ras y como si fuese una situación de match play, se marcaban también, al dejar ambos la bola en antegreen. Chipeaba primero el argentino, cuya bola se paseó por delante del hoyo. Adam Scott se dejó medio metro para acabar el hoyo, pero no falló.
Tocaba salir al 10, donde Ángel Cabrera ya había ganado su chaqueta verde en otro desempate contra Kenny Perry. Adam Scott pegaba un driver y Ángel Cabrera pegaba un hierro 3 antológico que lo dejaba prácticamente a la altura del drive del australiano. Eso sí, no me pregunten cómo se hace, tal vez la tensión del momento.
Desde ahí, los dos a green. Ángel Cabrera puttearía primero, un putt cuesta arriba corto pero movido, pero al igual que el primero hoyo de desempate, o como antes lo había hecho en hoyo 17, su bola se paseaba por el hoyo, llegándolo casi a tocar pero no entraba.
Era el turno de Adam Scott, el que hasta este momento era uno de los mejores jugadores sin un grande. Esta vez no fallaba, esta vez rompían el maleficio de los jugadores australianos en el Masters, logrando su primera victoria en un major y borrándose de la cabeza la mala experiencia del Open del año pasado. Como comentaba este mismo fin de semana, si este Masters lo ganaba un putter largo, sería un gran colofón para un Masters en el que las reglas y los comités han sido tan protagonistas.

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