Masters

¿Es el Masters? Qué se ponga John Paramor

Vamos a tomarnos con un poco de humor el asunto del #TigerGate, del #Masterato, o de cómo se le quiera llamar a lo que ocurrió con Tiger Woods y su dropaje en la segunda jornada del Masters. Ovidio relató el el desarrollo de los acontecimientos y ahora toca darle un punto diferente. Vamos a tomárnoslo con un poco de humor de golifstas.
Pensemos el punto que le daría el bueno de Miguel Gila, el maestro del humor español que nos ha dejado hace poco, tras hacernos disfrutar a muchos con su humor ayudado de un teléfono durante muchos años. Imaginemos que Miguel Gila fuera un aficionado al golf y que estuviera viendo el Masters cuando sucedió lo de Tiger en el hoyo 15, ¿qué crees que habría hecho Gila?

Efectivamente, si has visto alguna de sus famosas actuaciones en televisión, Gila habría llamado directamente al Masters, para que le pasaran con John Paramor, responsable de Reglas del European Tour. Así de simple, o eso al menos es lo que nos ha comentado el Augusta National a todos los aficionados en su comunicado sobre el asunto.
Dan Wetzel, ha publicado en Yahoo! Sports un artículo hablando sobre este asunto, en el que se pregunta lo que hay que hacer para contactar con la organización del Masters, para estos casos. Según le han contestado, hay que llamar por teléfono al Augusta National y pedir al operador que te pase con alguien del equipo de responsable de los resultados. En caso de que haya suerte y te cojan el teléfono, tranquilo, no le dirán a nadie que has sido tú el que ha llamado. Por cierto, el número para llamar es el (706) 667-6000 (el número va es en serio, aviso).
Ya me imagino al espectador que ayer llamó para comunicarlo. Lo que no sé es qué tal atenderán los operadores del Augusta National, si en plan operadora de telefonía móvil o si lo hacen con más elegancia. Imaginemos que lo primero: llamas, te ponen la música del anuncio del Masters… tatatalalala… así un rato, te atiende una máquina y te dice que digas lo que quieres hacer. Contestas que «denunciar dropaje mal hecho por Tiger» y una voz te dice que hay un error y que llames más tarde.
Como eres de los que se ve las series tipo Homeland y demás, tu mente rápidamente se da cuenta de que es una conspiración para que no lo denuncies, así que vuelves a llamar y cuando te pide la máquina que digas para qué has llamado, contestas que «para denunciar al niño chino por juego lento». ¡Y zasca! En un instante la voz te comenta educadamente que te pasarán con un operador. Les has engañado, unos cuantos tonos de llamada y sale su voz.
«Buenos días, ¿qué desea?». No dices nada aunque ya sean buenas noches en España, cosas de la deslocalización, y procedes a contarle lo sucedido con Tiger. Cuando abres la boca para decir la primera palabra, el operador salta como un resorte y te pide el número de licencia: «Antes de continuar, por favor, dígame su número de licencia…». ¡¡¿Qué?!!, exclamas. «Que me diga su nombre y número de licencia de golf, caballero. Es para poder dirigirme a usted y verificar que es usted golfista». La madre que lo pa… o algo parecido, es lo que se te viene a la cabeza.
Cuelgas el teléfono y esperas a que llegue la factura para darte cuenta que era de tarificación especial y que la broma de un mal dropaje de Tiger Woods te ha costado cara. La próxima vez, piensas, que llame su tia.
¿No os parece un poco cachondeo que cualquiera pueda llamar para reclamar algo sobre reglas, habiendo tanto árbitro y tecnología en el campo de golf en un evento como el Masters? Como habréis deducido, a mí, sí.

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