Ryder Cup

Las claves de la victoria del Equipo Europeo en la Ryder Cup 2018

La Ryder Cup 2018 acabó con un resultado para mí sorprendente. Podía haber ganado cualquier equipo pero… ¿alguien contaba con una victoria tan contundente del Equipo Europeo?

El conjunto americano imponía, por el historial de victorias y posición en el Ranking Mundial de sus componentes, pero en el campo de batalla del recorrido parisino de Le Golf National no dieron la talla. En la siguientes líneas, analizo los factores clave que opino que han llevado a este resultado.

El “factor equipo”, aunque no como Bjorn había planeado

En mi opinión, la primera clave de la victoria del Equipo Europeo en la Ryder Cup 2018 ha sido el factor equipo. En general, esta variable fue mucho mejor gestionada por el Capitan Europeo, Thomas Bjorn, que por el Americano, Jim Furyk, siendo este uno de los factores que desde hace años diferencia a ambos conjuntos. Ya se sabe que los deportes de equipo no son una suma de individualidades, sino algo más.

Por otra parte, también pienso que Bjorn ha tenido fortuna porque Justin Rose y Rory McIlroy no han sido los pilares básicos del combinado europeo (digo esto basándome en sus resultados: Rory 2-3-0 y Rose 2-2-0), como era de esperar, pero esta situación se ha solucionado gracias a que emergieron dos grandes e inesperadas figuras para suplirlos: los sublimes Francesco Molinari (5-0-0) y Tommy Fleetwood (4-1-0).

Francesco Molinari - Ryder Cup - Golf
El héroe europeo, Francesco Molinari

Sabíamos que el italiano y el inglés eran dos grandes jugadores, lo que no conocíamos era su capacidad para rendir en conjunto, destrozando a todas las parejas a las que se enfrentaron en los partidos de dobles del viernes y sábado, tanto en fourballs como en foursomes. Entre ambos suamron 4 victorias en 4 partidos y se ganaron el apodo “Moliwood”, por ser una pareja con un juego de cine

Así, Molinari y Fleetwood ejercieron de líderes y tiraron del carro sumando puntos que fueron guiando al Equipo Europeo. Su aportación más importante fue el primer tanto para Europa en el marcador, en la difícil jornada del viernes por la mañana cuando se perdieron 3 de los 4 partidos en juego. A partir de ahí, continuaron su racha ese mismo día por la tarde y en las dos del sábado. El domingo, a pesar de la alegría de la victoria, fue una pena ver que sólo Molinari hacía historia completando el pleno de 5 victorias en 5 partidos, sucumbiendo Fletwood ante un inspirado Tony Finau. 

Al día siguiente del torneo, Molinari y Fleetwod tuvieron el humor de publicar este hilarante vídeo:

Thomas Furyk, Capitán Americano, no fue capaz de montar un grupo cohesionado, ni encontró un líder claro entre tanto gallo. Esto no es ninguna sorpresa, ya vimos “dreamteams americanos” que acabaron en fiasco en anteriores ediciones de la Ryder Cup (Celtic Manor, Medinah,…) porque fueron incapaces de actuar como un grupo, a pesar de su teórica superioridad en base a rankings e historial.

Jugar en casa bajo un plan maestro

El segundo gran factor clave para la victoria del Equipo Europeo en la Ryder Cup 2018 fue el hecho de jugar en casa, pero no de cualquier manera, sino bajo un plan maestro perfectamente organizado para aumentar la probabilidad de ganar. Así, se aprovecharon el calor del público y la ventaja de dirigir la preparación del recorrido de Le Golf National, más allá de lo acostumbrado por el Equipo Europeo en la Ryder Cup.

En esta edición de la Ryder Cup, la maquinaria organizativa del Equipo Europeo trabajó para sacar ventaja de la interacción entre el público y los jugadores. En anteriores ediciones en suelo americano, se pudo apreciar la influencia del público local sobre los partidos en juego, con sus gritos, comentarios e incluso con acciones que sobrepasaron los límites de lo deportivo, pero en esta edición los europeos hemos aprovechado lo aprendido en el pasado y, sin faltar al respeto, se ha buscado una conexión premeditada entre jugadores y público para aportar un plus que fue crucial para el desenlace favorable al Equipo Europeo.

La enorme grada del tee del hoyo uno de Le Golf National ha sido un gran acierto. El golf es un espectáculo y montajes como este ayudan a empezar cada partido con la ventaja, elevando la motivación de los europeos y presionando al rival americano. No quiero ni imaginar la grada que estarán diseñando los americanos para el tee del 1 de la próxima Ryder Cup que se jugará en su terreno, en Whistling Straits, con lo que a ellos les gusta hacer todo a lo grande.

La preparación del campo ha sido otro factor clave, gestionado magistralmente por el equipo liderado por el español Alejandro Reyes. El rough ha funcionado como barrera para frenar la gran pegada de los americanos y los greens “a velocidad europea” han puesto las cosas difíciles a unos rivales acostumbrados a puttear sobre “espejos”.

Todo el el recorrido de Le Golf National ha estado a la altura del mejor evento de golf del mundo y,  desde luego, hay motivos para que el equipo de mantenimiento lo celebre por todo lo alto.

Otro punto a favor ha sido la estudiada interacción del público con los jugadores y los miembros del equipo. El “thunder clap”, los cánticos y la búsqueda constante del público para caldear el ambiente cuando se embocaban los putts, son rituales que hay que llevar a las siguiente ediciones y convertir en emblema del aficionado europeo.

Una muestra del impacto de este gran ambiente del público se aprecia en este vídeo:

Bjorn no falló con sus elecciones personales

El último factor clave para mí estuvo en el rendimiento de los golfistas elegidos personalmente por Thomas Bjorn. Sigo sin estar de acuerdo con su decisión, por los motivos que explicó Ovidio y que comparto al 100%, porque Bjorn dijo que haría una cosa y al final hizo otra, pero el resultado de su decisión ha sido bueno. A pesar de nuestro punto de vista distinto, ya dijimos que la jugada podía salir bien o no y que hasta finalizar el torneo no se podrían sacar conclusiones.

Por suerte para los intereses europeos, los elegidos por Bjorn lograron 9,5 puntos y fueron claves para la victoria. Para mí el mejor fue Henrik Stenson, con su pleno de 3 victorias en los 3 partidos en los que fue requerido para jugar, aún sabiendo que era uno de los más cuestionados, por sus problemas en el codo y su racha sin buenos resultados.

Por último, le ruego al lector que haya llegado hasta aquí que perdone mi insistencia, es una cuestión de asertividad, porque sigo diciendo que nunca sabremos que habría pasado si Thomas Bjorn hubiera cumplido sus palabras de elegir a los golfistas más en forma. ¿Habría ganado Europa por un margen igual o incluso mayor? ¿O menor? Quién sabe, en cualquier caso, ya poco importa discutir sobre los “Captain picks” porque si en algo hay consenso en general en Europa es en que Thomas Bjorn pasará con honores a la historia de la Ryder Cup y del European Tour.

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